viernes, 19 de mayo de 2017

Maggie O'Farrell: Tiene que ser aquí

Idioma original: inglés
Título original: This must be the place
Año de publicación: 2016
Valoración: está bien

Uno ya le tenía ganas a este libro después de las buenas críticas cosechadas. Como es habitual en la obra de Maggie O'Farrell, la temática de este libro sigue centrándose en las relaciones familiares y de qué modo el pasado influye en ellas. De esta manera, el libro objeto de esta reseña trata sobre la familia, no únicamente como unidad sino también como una suma de personas individuales.

En unas primeras páginas de alto nivel, con una prosa muy cuidada, la autora nos empieza a dar las primeras pinceladas de las personalidades dispares de la preja formada por Daniel y Claudette mientras va introduciendo los demás miembros de la familia. De este modo, la autora nos sitúa de entrada en un momento cercano al presente, donde vemos a la pareja con sus hijos, en una casa en Irlanda, en medio del campo, en un paisaje que podríamos tildar de idílico. En un momento determinado, Daniel oye por la radio la grabación de una entrevista realizada hace treinta años a una joven que conoció en el pasado y que murió poco tiempo después de conceder la entrevista. Oyendo de nuevo la voz de la mujer, se despiertan en Daniel recuerdos lejanos que le retornan a un pasado aparentemente olvidado, causándole la necesidad de saber qué sucedió con esa mujer. Este hecho es el desencadenante y punto de partida de la novela, que la autora utiliza para tejer una novela coral entorno a la familia y a las decisiones tomadas.

A pesar de un comienzo muy interesante por su acertado enfoque partiendo de una escena puramente cotidiana y habitual, cabe de decir que cuesta entrar en este libro. La prosa críptica e irónica que utiliza la autora da muestras evidentes de situar al lector en clara inferioridad en la narración, mostrando que el autor sabe mucho más que el lector sobre lo que sucede y que lo contará cuando lo considere oportuno (sé que estoy diciendo algo que ocurre en muchos libros, pero no siempre se hace de forma tan evidente). Asimismo la autora adelanta sucesos que ocurrirán en algún momento de la historia al cual el lector aún no ha llegado, hecho que personalmente me incomoda.

En cuanto a estructura, la narración es compleja hasta el punto de que cada capítulo (de los veintisiete) ocurre en un momento temporal y con un narrador diferente al capítulo anterior (incluso hay saltos temporales dentro de un mismo capítulo). Estos factores dificultan la lectura de una historia que, con la diversidad de personajes que contiene, ya es suficientemente calidoscópica. La decisión de la autora de explicar la historia de forma no cronológica genera gran cantidad de idas y venidas, componiendo un puzle con múltiples personajes y ubicados en diferentes momentos que, aunque la habilidad de la autora en consigue que se mantenga la coherencia del relato, rompen tan a menudo la continuidad temporal que uno tiene la sensación de que este recurso se utiliza en exceso y hay un serio riesgo en que el lector se pierda ante tanto cambio. Demasiados saltos temporales y variedad de personajes que, aunque sí conforman un paisaje común, provocan cortes en la narración que apartan al lector de su implicación en la historia, crean distancia y pierden foco. Sí cabe destacar que la narración realizada desde el punto de vista de diferentes personajes ayuda a dar mayor redondez a la definición de los mismos al ir conociéndolos a través del resto de ellos aunque, como ocurre en muchas novelas corales, hay personajes que sobran y otros que como lector hubiera agradecido que se profundizara más (reconozco que echo de menos especialmente más páginas dedicadas a Niall y Ari). En cualquier caso, la autora es hábil al dotar de una voz propia a los diferentes personajes, con un lenguaje y una forma de expresión adaptada a sus respectivos caracteres. Le reconozco a la autora una gran habilidad en la construcción de los personajes, en dotarlos de características y profundidad más que suficientes para entender sus comportamientos, otorgándoles una identidad propia.

Afortunadamente, una vez el lector se acostumbra a tanto cambio de tiempo y personaje, y superado un tramo central del libro excesivamente disperso, el último tercio del libro es narrado de forma más continúa, siguiendo el orden cronológico, y es en este momento cuando la autora recupera el pulso del libro, donde empieza a encajar las piezas que ha ido repartiendo a lo largo de las casi quinientas páginas, donde la narración coge el ritmo que la historia demanda, con el punto de pausa y reflexión que se requiere para poder echar la vista atrás y ver la historia en perspectiva, tomando el aliento necesario que la intensidad de las últimas páginas nos han robado.

Dicho esto, y para resumir, a pesar de una estructura que no favorece su lectura y con momentos flojos que aportan poco a la narración, sí que es interesante en cuanto a enfoque y temática ya que nos habla acerca de la relación de pareja, la paternidad, las relaciones familiares y también de la distancia que nos une y la que nos separa; de los hijos como elemento que une ambas partes de una pareja y la sujeta; de la redención y los temores. Nos hace reflexionar sobre las decisiones tomadas en el pasado, que nos llevan por caminos no siempre deseados; donde los actos realizados en nuestra vida siguen siempre presentes en nuestro interior y pueden, en cualquier momento, volver a tomar forma en nuestra consciencia y hacernos dudar, forzándonos a revisar el presente y evaluar la vida que hemos tenido. Nos habla de la necesidad de encontrar un sitio físico, pero también espiritual, donde nos sintamos cómodos y pertenezcamos. Ese lugar que todos encontramos en algún momento de la vida, donde sentimos el placer de cerrar los ojos y tener la seguridad que éste es nuestro sitio, nuestro lugar, que tiene que ser aquí.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Interesante reseña. Lo cierto es que había oído hablar de este libro, aunque no creo que me lo compre. Eso sí, quizás lo cojo de encontrármelo en una biblioteca.
Me ha hecho gracia porque he mandado hace algunos días una colaboración al blog, supongo que todavía pendiente de pasar vuestra criba, sobre Nada se acaba, de Margaret Atwood. Tuve la misma impresión que tú con esa novela. Había puntos en que la visión caleidoscopica, aunque enriquecía en matices a los personajes (y solo eran tres narradores, cosa que ayuda), podía llegar a confundir un poco. Si a eso le sumamos los saltos temporales... pero bueno, llevado todo con gran maestría, como cabía esperar de la autora.
Lo que sí que me molestó bastante es que su prosa, poética y cargada de sabiduría, se volvía a ratos fanfarrona, como si la escritora supiera más que tú en todo momento.

Oriol.

Marc Peig dijo...

Gracias Oriol por tu comentario, muy detallado e interesante. Es cierto que el estilo de novela tan coral y con tanto salto (de personajes y tiempos) es un estilo en sí mismo. Particularmente no sería mi estilo favorito y su resultado depende muchísimo de la maestría o habilidad del autor/a en impulsar un ritmo similar a los distintos personajes para que podamos al menos entenderlos y empatizar lo suficiente para no desconectarnos de "ese" personaje y tener ganas de que lleguen los que nos gustan. Es el riesgo que corren este tipo de novelas. En este caso, la autora lo gestiona bien, pero demasiado salto a mi gusto. De ahí mi valoración.
Respecto a la reseña que nos enviaste, lo reviso con el resto del equipo.
Gracias por comentar la entrada, y enriquecerla con tu aportación.
Saludos
Marc

Natàlia dijo...

Fantástica reseña. Lo tengo bien anotado. Lo he tenido en mis manos en un par de ocasiones, y al final no me lo llevé. A la tercera irá la vencida, porque me apetece mucho. Aunque tendré en cuenta lo que dices de la estructura y esa dificultad para entrar en el libro.
Un beso ;)

Marc Peig dijo...

Muchas gracias Natàlia. Celebro que te haya gustado la reseña. Si lo que indico acerca de la estructura no es un impedimento para tí, entonces creo que te gustará pues está muy buen escrito y la historia toca diferentes aspectos que la hacen interesante.
Si te decides, ya me contarás. ;-)
Un beso
Marc

Sir Robin dijo...

Ostras. Pues vaya con la estructura, hum, no sé, no se... Tengo el libro apalancado en lista de espera porque me parecía muy interesante y prometedor. Además, por cierto soy un fervoroso seguidor de Libros del Asteroide, desde que comenzaron su andadura (y yo) con Robertson Davies ¡que buena la trilogía Deptford que nunca dejó de recomendar!. Ahora de esa misma editorial estoy leyendo Los años salvajes, una novela sobre el surf que me encanta (el surf y la novela) y hace poco leí La Uruguaya, breve pero muy recomendable que dirían si me permiten en ULAD. Ya os contaré mis impresiones sobre esta que reseñáis aquí, pero antes leeré alguna otra cosa por variar de editorial ; )

Marc Peig dijo...

Hola Sir Robin. Si el libro te atrae por su argumento, adelante con él. A mí me pasó algo parecido y por eso no dudé en leerlo. El tema de la estructura es cierto que es compleja y a mí personalmente no me atrae, aunque conozco de gente a la que no le ha molestado en absoluto y el libro le ha encantado. Yo lo pongo de manifiesto aquí, puesto que es un aspecto a tener en cuenta, pero cada uno sabrá hasta qué punto este tipo de estructura le puede molestar o incluso agradar ;-)
Esperaré tu opinión al respecto, si te decides a leerlo :-)
Saludos y gracias por el comentario
Marc